LA SABIDURÍA DE NUESTROS
PUEBLOS
José Arellano Pérez
México, creo en ti, Como en el vértice de un juramento.
Tú hueles a tragedia, tierra mía, Y sin embargo,
ríes demasiado, A caso porque sabes que la risa .
Es la envoltura de un dolor callado.
Fragmento del poema:
¡México, Creo En Ti!... de Ricardo López Méndez
A medida que se profundiza en la Historia de los pueblos que habitan esta Tierra, se van encontrando muchas semejanzas.
Pareciera que una sabiduría
ancestral tocara
a todos con su mismo aliento.
Quizás esto se deba a que los pueblos saben, desde tiempos inmemoriales que nosotros
somos de la Tierra y no que la Tierra
es nuestra.
Posiblemente también se deba a que los pueblos antiguos sabían que existe una relación estrecha y vital entre los ciclos del universo y los ciclos de nuestro cuerpo.
También sabían que, ante las limitaciones de nuestros sentidos, había que ir más allá usando la imaginación, el poder de nuestra intuición y la poderosa conexión con nuestras
emociones.
Los pueblos, es decir, nosotros en estado original, somos sabios, pero a veces, o más bien,
muy frecuentemente olvidamos
esta conexión que tenemos
con todo lo existente. Preferimos en no pocas ocasiones, creer sólo en lo que podemos tocar, querer sólo lo que
podemos comprar y vender todo aquello que consideramos como mercancía.
En este sentido, preferimos olvidarnos de lo que realmente somos y andar por
el mundo comprando y vendiendo todo aquello que se nos atraviesa, sin asomarnos a las otras
realidades que están relacionadas con nuestras emociones e intuiciones, con
nuestros sueños y con nuestras
pesadillas.
Por eso es importante que volteemos hacia la sabiduría popular porque en ella se encuentra
nuestra verdadera esencia.
Porque en esa sabiduría
están las raíces que le dan sentido a todo nuestro aparente sinsentido actual, en esta
sabiduría se encuentra la energía humana que nos da vida y sustenta nuestro andar
en el mundo.
Es en esta sabiduría, donde está la
reserva de nuestra humanidad, donde está eso que aparentemente ya perdimos, pero que no se puede perder, porque es parte fundamental
de
nuestro SER.
Los dichos y refranes, las leyendas, los cuentos infantiles, las historias locales, la música
popular, la gastronomía,
los bailes, las
fiestas, las costumbres y rituales que son parte todo
esto
que llamamos
cultura popular.
No es más que la presentación
palpable, o sea la manifestación de la SABIDURÍA, que recorre casa por casa y pueblo por pueblo por
todo el mundo.
Esta sabiduría es la que hace, si nos fijamos bien y le damos tiempo al aquí y al ahora, la magia de la vida.
Creando y recreándose en los andares cotidianos y mágicos de lo que vemos, pero también
de en lo que dejamos
de
ver, está la SABIDURÍA ANCESTRAL de nuestros
pueblos.
Lo que somos y lo que podemos ser, está “metido” en esta sabiduría, descubrirla en cada segundo de nuestra existencia es lo que puede
hacer que recordemos QUIENES SOMOS
y porque ESTAMOS
AQUÍ.
